Nota

Estudio sobre obesidad en adolescentes y su relación con factores de riesgo no tradicionales

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La obesidad constituye un problema en franco crecimiento a nivel mundial. Otro aspecto preocupante está vinculado con las dificultades en su tratamiento. Por eso mismo, hoy el desafío no sólo consiste en desarrollar nuevos abordajes terapéuticos, sino también en implementar estrategias preventivas que puedan detener y hasta revertir la tendencia al incremento en su prevalencia.

Tradicionalmente la mayoría de los programas terapéuticos y preventivos de la obesidad han sido orientados a intervenir sobre dos factores de riesgo: inactividad física y patrones alimentarios no saludables. No obstante, la epidemia de obesidad no ha sido controlada. Los resultados remarcan la importancia de sostener estos programas en el tiempo pero también de incluir en su diseño otros factores: la influencia de los medios de comunicación y los “ambientes obesogénicos”, la duración del sueño, la desinhibición frente a la comida, la baja ingesta de calcio, la obesidad parental o de la red social, entre otros.

Con la finalidad de contribuir a la elaboración de orientaciones para políticas públicas destinadas al tratamiento y la prevención de la obesidad en adolescentes en la provincia de La Pampa, se llevó adelante –con la Subsecretaría de Deportes, Recreación y Turismo Social del Ministerio de Desarrollo Social- un estudio multidisciplinario sobre obesidad en adolescentes y factores de riesgo que contó con la asistencia técnica y financiera del Consejo Federal de Inversiones.

Las recomendaciones se basaron en la evidencia científica recolectada en dos evaluaciones complementarias de adolescentes de 14 años. Por un lado, mediante el análisis antropométrico y de los factores de riesgo presentes en una cohorte de adolescentes que asisten a escuelas secundarias de gestión estatal y privada de diversas localidades provinciales. En esta instancia, se identificaron aspectos prioritarios para abordar en campañas de prevención de obesidad infanto-juvenil en la Provincia. Por otro lado, se llevó adelante una prueba piloto en deportistas federados mediante la aplicación de pruebas funcionales con el fin de fortalecer el rendimiento deportivo pero también el estado óptimo de salud de dicha población.

Entre otros resultados de este estudio, se identificaron factores de riesgo prioritarios en obesidad que deberían ser considerados en el diseño y la implementación de campañas y programas de prevención dirigidos específicamente a la población infanto-juvenil en la Provincia. A saber: salteo del desayuno, consumo frecuente de bebidas azucaradas, consumo insuficiente de frutas y verduras, baja frecuencia de consumo de lácteos, dificultades en el control de la impulsividad y sedentarismo.

Entre los factores de riesgo se observa que el salteo del desayuno puede ser modificado favorablemente. Teniendo en cuenta la alta prevalencia de salteo de desayuno observada en la cohorte y de consumo de bebidas azucaradas en la cohorte (>60%), ambos aspectos deberían ser abordados de manera directa en futuras campañas de prevención de la obesidad preadulta.

Asimismo existe un alto grado de incumplimiento de las recomendaciones nutricionales en relación al consumo de frutas y verduras. Teniendo en cuenta que la mayoría de las campañas de prevención fomentan su incorporación a la alimentación habitual, futuros estudios deberán evaluar la efectividad de diferentes estrategias con el fin de implementar la que resulte de mayor efectividad para esta población.

Las características geográficas de la región de estudio podrían influir negativamente sobre el cumplimiento de las recomendaciones de consumo de alimentos como el pescado. Por eso mismo, futuras campañas de prevención deberían atender a los posibles factores socioeconómicos que reducen el acceso a alimentos saludables.

Por otra parte, este estudio demuestra por primera vez la asociación existente entre una menor capacidad de control inhibitorio de los impulsos y la presencia de obesidad. Esta observación plantea la posibilidad de incluir, en las estrategias de prevención de la obesidad infanto-juvenil, el fortalecimiento de las funciones ejecutivas (como la capacidad de inhibición), con posibles implicancias favorables no sólo en el control de peso sino en la prevención de otras problemáticas de importancia para este grupo etario.