Nota

Informe del sector vitivinícola en Argentina – Primer semestre de 2016

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Argentina es un extenso país situado en Sudamérica, con tierras de grandes contrastes y con un paisaje vitivinícola que se desarrolla a lo largo del valle precordillerano, desde el caluroso Norte hasta la fría Patagonia.

Proporcionando diferentes microclimas y distintos terruños, la altitud es un factor ecológico clave en nuestra cultura vitivinícola, dando como resultado vinos con una notable expresión. Argentina posee una tradición viticultora destacada y arraigada a la cultura popular, que hoy forma parte de su identidad como productor, consumidor y exportador, fruto de la historia de nuestro país.

Nuestros vinos han adquirido una identidad única a lo largo de 400 años de historia. Poseen un atractivo internacional, ya que la elaboración comienza en los viñedos, donde gracias a la confluencia de factores como la ubicación, el suelo, la altitud, la amplia gama de temperaturas y el know-how local, influencian la calidad del producto de una manera muy característica.

Se pueden encontrar diferentes variedades de alta calidad enológica que reflejan los diferentes terruños de nuestro país. Cada vino posee una expresión distintiva, ya sea en los tintos, como Malbec, Cabernet Sauvignon, Bonarda, Syrah, Merlot, Tempranillo, Pinot Noir, Cabernet Franc y Tannat; o en los blancos,  como el Torrontés, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Viognier, Moscatel y Chenin.

El vino argentino es el que se produce principal y tradicionalmente en las provincias de Mendoza, San Juan, Salta, La Rioja, Córdoba, Catamarca y, en las últimas décadas, han comenzado a elaborarse en Neuquén, Río Negro, Entre Ríos, Chubut, Buenos Aires y Santa Fe. Nuestro país es el mayor productor de vino de Latinoamérica y el quinto en todo el mundo, así como el décimo exportador a nivel global.

Para acceder al informe y conocer mejor el tema, puede ingresar a la biblioteca del CFI desde aquí.