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Néstor Groppa: un diálogo poético con Jujuy

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La poesía de Groppa surgió de un fuerte arraigo con la tierra jujeña en la que se afincó en 1951. Maestro, periodista y poeta, en sus Anuarios escribió con pasión de etnógrafo, cartas donde mantiene un diálogo poético con San Salvador de Jujuy.

Por Osvaldo Aguirre

 

En una carta dirigida a Antonio Aliberti, a propósito de un reportaje, Néstor Groppa describió el paisaje que tenía ante la vista en las afueras de San Salvador de Jujuy: “El sol está ya detrás de la precordillera. Un polvillo flota delante de esas moles azules, señal de que el viento norte anduvo por la Quebrada. En este panorama y con este silencio, la literatura y la vida adquieren otra dimensión, otro caudal, que ustedes ahí no podrán juzgar jamás”. Su postura poética era indisociable de su ubicación geográfica: “Mi obra, como mi vida, está inserta en esta tierra y procuro que ambas tengan el tono de su mansa imponencia”.

Buenos Aires, como centro cultural del país, es históricamente un factor de atracción para los escritores y artistas que viven en las provincias y emigran a la capital en busca del reconocimiento, la consagración, la posibilidad de dedicarse al arte. Groppa siguió el camino inverso: llegó a Jujuy en 1951 y allí se quedó para realizar una intensa obra como escritor, periodista, editor, docente y bibliotecario.

El rechazo de la reducción de lo nacional a lo porteño y a la literatura regional como subproducto artístico y curiosidad folclórica fue un tema reiterado en sus reflexiones. “¿Qué es lo nacional? ¿Buenos Aires sin las provincias? ¿Las provincias sin Buenos Aires? Parece simplón, infantil, seguir amolando con la monserga de literatura regional y nacional. O es literatura o no es nada”, escribió en un artículo publicado en el diario Pregón, de Jujuy.

Leandro Néstor Álvarez Groppa, tal su nombre completo, nació en Laborde, provincia de Córdoba, en 1928. Poco después se trasladó a América, en la provincia de Buenos Aires, y más tarde a la ciudad de Buenos Aires. La temprana pérdida de su madre, Vicenta Groppa, marcó una mirada teñida por la melancolía, que procura salvar a través de la poesía aquello que está destinado a desaparecer: “escribo a través del paño velado que deja la muerte”, anotó en Este otoño, sus memorias.

Groppa planteó una valoración de la experiencia artística y de la vida en la provincia que no se regía por los criterios de la capital y que sobre todo rechazó las convenciones que definen los temas y los recursos de la poesía. “Acercarse a sus libros es como volver a vivir en Jujuy en décadas pasadas, cuando clima y sociedad eran diferentes. Como lo veía todo como extranjero, enseña a ver y volver a ver la aldea en donde se nació”, dice el poeta jujeño Federico Leguizamón.

 

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